La derecha y el Imperio ya tienen candidato en Venezuela

Luismi Uharte (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

El candidato camuflado.

Las elecciones primarias celebradas por el conglomerado que agrupa a los partidos y movimientos de la derecha y la extrema derecha venezolana el pasado 12 de febrero, fue convertido por la maquinaria mediática transnacional en un acontecimiento equiparable a unas elecciones presidenciales en cualquier país latinoamericano.
Comenzaba así la estrategia de proyectar internacionalmente la figura del candidato que se enfrentará a Hugo Chávez, el 7 de octubre de este año.
Dentro de esta estrategia, además de popularizar globalmente al candidato de la derecha y del capital transnacional, se realizó una operación de maquillaje y marketing comunicacional agresivo: travestir ideológicamente a Capriles Radonski, convirtiéndolo de la noche a la mañana en un político “progresista”.
Los informativos de diferentes cadenas lo caracterizaron como “progresista”, político de “centro-izquierda” y “admirador de Lula”. De esta manera, la mentira global ya está construida y sólo habrá que repetirla incansablemente.
Pero lo realmente relevante es el perfil que se ha ido construyendo el propio Capriles en los dos o tres últimos años. De la defensa de postulados netamente neoliberales ha pasado a asegurar que su “modelo es el de Lula”.
El discurso pronunciado tras su victoria, entre un grupo selecto de la elite caraqueña en una de las urbanizaciones de lujo de la capital, es paradigmático en este sentido: se autodefinió como “progresista”.
Este giro en la narrativa de la derecha venezolana se ha producido por una razón fundamental: la victoria ideológica, en términos de conciencia colectiva, de un proyecto de transformación de carácter popular, inclusivo, redistributivo, anti-neoliberal, participativo y comunitario.
Reivindicar el liberalismo y la derecha, es hoy día en este país un ejercicio de imbecilidad estratégica si se pretenden ganar unas elecciones. Por eso triunfó Capriles en las primarias (1,8 millones de votos), frente al perfil ultra de María Corina Machado (poco más de 100.000), a quien nadie olvidará sentada junto a George Bush en la Casa Blanca, uno años atrás.
Por eso también derrotó a su más directo contrincante, Pablo Pérez (867.000 sufragios), representante de la vieja partidocracia cuartorrepublicana de AD y COPEI.
Capriles aparece como el muchacho joven, “moderado” y con “ideas frescas” que pretende tumbar a Chávez.
Su habilidad para no criticar constantemente a Chávez (todavía con una importante popularidad según las encuestas: entre el 55% y el 60%), y sobre todo su promesa de que mantendrá los exitosos programas sociales (“misiones”) del gobierno bolivariano, evidencian su apuesta por un perfil “centrista” y corroboran nuevamente la derrota del relato de corte neoliberal y pro-imperial.
El verdadero Carriles
¿Pero quién es realmente Henrique Capriles Radonski?
Para empezar un individuo muy alejado de posturas “progresistas” o de “centro-izquierda”.
En segunda instancia, un muchacho proveniente de una familia judía, burguesa y propietaria de empresas importantes en el país, tanto en el ramo de los medios de comunicación (la poderosa corporación mediática ‘Cadena Capriles’) como en la industria del entretenimiento y en el sector inmobiliario.
En su juventud, fue además miembro de un grupo ultra católico y de extrema derecha denominado “Tradición, Familia y Propiedad”.
Sus primeros pinitos políticos los hizo en la derecha tradicional venezolana, en COPEI, cuando fue elegido diputado al extinto Congreso Nacional en las elecciones de 1998, que ganó Chávez por primera vez. Consciente de que el bipartidismo no tenía futuro, fundó junto a otro ultra (Leopoldo López) el partido ‘Primero Justicia’ en el año 2000, un proyecto que pretendía sustituir a la partidocracia y representar al capital nacional e internacional, pero proyectando una imagen de derecha moderna y avanzada.
La financiación de la CIA a través de la ‘National Endowment for Democracy’ y el apoyo de sectores empresariales venezolanos, no fue suficiente para convertir a este nuevo partido en el referente de la oposición anti-Chávez.
En el golpe de Estado de abril de 2002, Capriles Radonski se destacó no sólo por su apoyo expreso a la asonada militar-empresarial, sino también por su participación activa como dirigente de la agresión contra la embajada de Cuba en Caracas. Su perfil anticomunista quedó descubierto en el intento violento de tomar la delegación diplomática cubana.
La imagen del actual candidato junto a militantes de extrema derecha, intentando cortar la luz y amenazando con privar de alimentos a las personas que se cobijaban en su interior, lo retrató descarnadamente. Aquel “Se van a tener que comer las alfombras”, pronunciado por uno de sus correligionarios ante las cámaras de la televisión, quedó para la posteridad.
En el contexto del golpe, Capriles fue también cómplice del secuestro-detención del ministro de Interior y Justicia Ramón Rodríguez Chacín y del allanamiento ilegal contra su vivienda. Ahora, una década después, lo camuflan de “progresista” para que sea un candidato más digerible para un porcentaje de población, nada desdeñable, que se ubica en la franja de los denominados Ni-Ni (Ni Chavista – Ni de oposición).
En términos de carisma político y visión estratégica, Capriles está a años luz del experimentado presidente Chávez. Por tanto, su baza fundamental, más allá de la mayor o menor eficacia de su operación de imagen, será confiar en que el chavismo cometa algún error importante en estos meses que restan hasta la cita de octubre y que el mayor riesgo del bolivarianismo se repita: el aumento de la abstención por el descontento o el cansancio.

La mayoría de las encuestas dan a día de hoy a Chávez como ganador de las presidenciales, pero la fiabilidad de estas, en los 3 o 4 últimos años es muy limitada, ya que se ha comprobado que hay un porcentaje de voto opositor que suele quedar oculto. Todavía queda mucho tiempo para hacer un pronóstico sólido y para saber si finalmente las y los venezolanos terminarán “comiéndose las alfombras” o renovando su apoyo a la Revolución Bolivariana y a su proyecto de cambio nacional-popular.

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PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 11:49:00 

Venezuela: La ensalada ideológica de Radonski

Pedro Patiño (RED BOLIVARIANA)

Cuando la joven periodista Lucia Córdova realizo la pregunta que inquieto al candidato de las transnacionales, sobre los libros que estudiaba y cuál era su ideario político, nos vino a la mente aquella frase de Lenin, que rezaba lo siguiente “Es una verdad el que con frecuencia en política se aprende del enemigo”. Esa rueda de prensa fue el corolario de un mutis del candidato que hasta ahora creemos que sus asesores nacionales, gringos y brasileños le hicieron tomar.

Aunque después de esa rueda de prensa, se expresó de manera tímida y nerviosa leyendo un panfletario discurso ante sus anodinos seguidores. Lo importante, lo esencial que reúne estas primeras apariciones de Radonski es ver su capacidad intelectual para afrontar la campaña electoral de aquí a octubre, “Soy Progresista”, espeto a la pregunta de la periodista de VTV, ya antes su rival de contienda Pablo Pérez se había autobautizado de “Centro Izquierda” y “Social demócrata”.
Pero qué significado tiene que un candidato de la derecha radical venezolana se autoproclame “Progresista”…veamos.
Para nadie es un secreto que Radonski en sus inicios fue reclutado por Alejandro Pérez Esclusa para ser miembro de una agrupación neo-nazi denominada “Tradición, Familia y Propiedad”. Mucha gente vio a Radonski vestido a la usanza de las chaquetas negras de Mussolini, con pelo corto y en moto, en un programa del extinto canal RCTV, que moderaba Marieta Santana, que bueno que ese video saliera al aire, solo como documento histórico. Lo cierto del caso que este sujeto estuvo implicado en grupos de corte fascistas, con pensamientos anti democráticos y no creyentes en partidos políticos, ni en instituciones. Después Radonski aparece como activista político, nos suponemos ya superadas aquellas ideologías nacionalsocialistas, se integra a grupos de ideología “social cristianas” y, logra un curul por el estado Zulia al extinto congreso nacional. Logra entrar a un puesto burocrático como presidente de una cámara, y después se enfila como alcalde de un municipio aparecido de la nada, por aquello del desmembramiento de los estados y entes federales en plena sintonía con el FMI, y el BM de la bendita y celebre “Descentralización”. Como alcalde de un municipio pudiente, de altos ingresos, por consiguiente de altos recaudos fiscales y de impuestos, logra fama, todo esto apoyado por el partido de corte socialcristiano en sus inicios y después de centro derecha denominado Primero Justicia (PJ). Ya el agente de la derecha ha pasado por el neo-nazismo, el social cristianismo y por la centro derecha radical.
Por último, ya como gobernador se dispara un discurso y asume su posición política como de “Centro”, mas ambigüedad imposible¡¡. En su carrera por la candidatura de la MUD, logra aglutinar fuerzas antagónicas, como Podemos, Causa R, BR, grupos extremistas estudiantiles como JAVU, Grupo Cambio. etcétera. No olvidemos el apoyo irrestricto del gran capital representado por La Polar, Grupo Capriles, y sectores financistas internacionales aglutinados en la diáspora mayamera y Judío-Americana. Logra el triunfo con alrededor de 1, 9 millones de votos, pero también obtiene el rechazo de un poco más de un millón de votos que no sufragaron por lo que él representa.
Hasta aquí todo iba muy bien, es decir aceptable, desde el punto de vista de transformaciones en el pensamiento político del sujeto. Pero cuando nombró el “Progresismo” como una nueva ideología adoptada para enrumbarse a la presidencia se nos disparan las alarmas. El Progresismo como doctrina política tiene un siglo, pero es diferente conceptualmente y estructuralmente el “Progresismo” visto desde la óptica estadounidense que visto desde nuestras raíces indoamericana. Y aquí es donde queremos llegar. Capriles Radonski dijo a viva voz y en cadena de Globovisión, “Que era Progresista” es decir Liberal, es decir neoconservador, es decir neoliberal. Estos términos son sinónimos en el país del Tío Sam.

Nosotros creemos que cuando más nos aproximemos a octubre, se descubrirán más hallazgos conceptuales de las diferentes formas de pensar en proyecto de país de Radonski. Pensamientos únicos, pensamientos no acordes con nuestra idiosincrasia, pensamientos liberales, provenientes de doctrinas e ideas de otro país muy diferente al nuestro. Por eso el mutis políticamente hablando del candidato de las transnacionales, volvió a sus oficios de gobernador, será que lo mandaron a callar. Uno de sus asesores es un brasileño de nombre Renato Pereira. Por otra parte el periodista brasileño que lanzo la “propaganda negra” sobre la metástasis del presidente Chávez es Merval Pereira, ganador de un premio de 5000 $ por la Universidad de Columbus. Misma nacionalidad, igual apellido, coincidencias…no creemos.

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PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 12:55:00 
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